“Somos de quien nos escribe”, leí un día. De quien nos entiende, - sin decir nada- de quien luego nos puede explicar también. Somos de quien nos acaricia, -incluso en la distancia- quien nos trata con dulzura, quien encuentra adorable cada defecto, cada marca, cada cicatriz. Somos indudablemente de quien nos ama y nos protege, -y nos deja protegerle- aún con heridas, aún con rasguños. Somos de quien nos pone en prioridades, -sin perder las suyas, ni cambiar sus planes- quien nos regala un poco de su tiempo, quien nos da también libertad; somos de quien nos besa bonito, de quien nos besa salvaje, de quien siempre nos va a besar. Somos de quien ama todo de nosotros, de nuestra esencia, -y de nuestra ausencia- de quien no quiere cambiarte ni un solo centímetro, de quien conoce todos nuestros errores y tropiezos y aún así se quiere quedar. Somos de ese alguien que simplemente nos elige cada día, y que se queda amándonos y quizás en algún momento nos odia, pero nos deja ser no...
No busco a alguien a quien querer, quiero a alguien junto a quien encontrarme. Lo nuestro no será el beso estándar sino el beso revolución; no quiero tu amor, tampoco tú vas a querer el mío, pero vamos a entregárnoslo con la humildad de unas manos vacías, porque el amor es eso: la libertad de compartir tu libertad. No quiero un cuerpo, quiero un alma, un alma viva, loca y salvaje. No busco el río, quiero el océano. No busco la llama, quiero la hoguera. No busco un camino, quiero la tierra entera: nadar, arder y correr contigo. Busco a una mujer junto a la que rescatar ballenas, juntar mi guerra y su guerra y entregarnos las armas cada noche. Busco la poesía que hay en un folio en blanco, el rock and roll detrás del silencio. Contigo quiero contagiarme de risa y sueños, bailar hasta que los pies me duelan, pero seguir y seguir y que nunca deje de sonar la música. Esa es mi locura y estas son mis ganas de compartirla contigo. Quiero que salvar al mund...
El saber que pasará sin el más mínimo esfuerzo, es la parte que más destruye al sabio cuando siente. ¿Qué sabio tiene sentimiento? Pues me declaro un loca, loca por ti, por tus besos, por tus labios, por tu olor, loca por todo ese color que sale de tus manos, loca por cada paso que das e iluminas el camino. Me declaro una loca sin sentido, de esos locos que caminan sin pensar. Una loca de esos que no piden limosnas, que se hacen feliz por ver la luz del día, de esos locos que solo esperan la misma hora de su día dónde se inventan ese amor de su vida. Me declaro loca, para no ser sabio, porque el sabio no ama para morir, y este loca vive para amarte, y si muero por amor, ojalá y poder resucitar siendo sabio, para entender que te amaba con locura y de paso, volver a perder la cordura.